THE WAN DIARIES: Página 3 - Gales y Sur de Inglaterra (III)

UNA CASA HECHA DE LUZHISTORIAS Y ALETEOS 

Fair Oak, Golden Valley, condado de Herefordshire, UK

(Texto: Ella / Fotos: Él y Ella) 

Poco más hace falta para construir una casa que un pajar. Imagino que eso es lo que pensarían el modesto Matthew y la discreta Hillary cuando decidieron reformar el antiguo pajar de su finca en el que revoloteaban algunos murciélagos de una especie protegida. Pero lo que crearon fue más que una casa. Cuando entramos  y paramos en silencio, de pie, en medio de la estancia, sentimos que era más que una casa. Es un hogar para visitantes que, como nosotros, recaen allí buscando paz.  

Decidimos que durante el viaje, sólo saldríamos de la furgoneta para alojarnos en otro hábitat que no tuviera cuatro ruedas durante tres días. Afortunadamente dimos con aquel paraje: un oasis, una burbuja repleta de silencio, luz y libros. Un espacio lleno de calma, luz e historia (e historias) a las faldas de las Montañas Negras galesas. 

Pocas veces he sentido la paz que viví esos días. En ocasiones cerraba los ojos y casi la podía sentir físicamente. Sólo escuchábamos algunos relinchos y balidos durante el día, y durante la noche, los aleteos de los murciélagos que vivían dentro del armazón de la casa.

¿Se puede echar tanto de menos un lugar en el que sólo se han pasado tan sólo unos pocos días? Cuando sin pretenderlo, sin buscarlo, te ha dado tanto… sí.


THE WAN DIARIES: Página 2 - Gales y Sur de Inglaterra (II)

LA BRUMA 

White Cliffs, Dover, Condado de Kent, UK 

(Texto: Ella / Fotos: Él y Ella)

Me gusta la claridad, la luz y el sol. No puedo decir lo contrario. He de confesar que en invierno, en ocasiones, lo llego a echar de menos.

No obstante, e imagino que tendrá mucho que ver que soy del Norte, confieso que me gustan los días nublados también. Depende de para qué, naturalmente, pero quizá hasta me gusten más. 

A la hora de visitar un lugar, un día soleado es lo más… recomendable. En cambio, he llegado a la conclusión de que algunos lugares que pueden ser espectaculares en un día soleado, la presencia de niebla o bruma los hace aún más. En este caso, nos encontramos con uno de esos lugares, que se tornó mágico para nosotros: los acantilados blancos de Dover.

En analógico

Several
times unconsciously, I’ve stumbled on the path

And seen a
mountain in the mist

As rain
falls on my shoulders, sun rises in the east

I’m worn
and bruised, but I am here at least […]

MIST/ PHISH


THE WAN DIARIES: Página 1 - Gales y Sur de Inglaterra (I)

LA ÚLTIMA PLAYA DEL CONTINENTE

Playa de Blériot, Paso de Calais, Francia

(Texto: Ella / Fotos: Él y Ella)

Estábamos en camino. Nuestro itinerario, la mayoría de las veces improvisado, nos llevó a un pequeñísimo aparcamiento cerca de la playa. El viento era tan frío que cortaba. Casi sin salir de la furgoneta, vimos a dos chicos que nos cruzaron como balas. Corrían descalzos por el aparcamiento y, tan rápido como les podíamos seguir con la vista, subieron hasta unas dunas que había en lo alto y que suponíamos que daban a la playa. Allí empezaron a saltar, gesticular emocionados y deshacer el camino que habían hecho hasta llegar a su coche a la misma velocidad. Cogieron sus tablas y volvieron a la playa. 

Diría que la escena no me habría llamado tanto la atención si no fuera porque la presenciamos con una consecución de aullidos de excitación de principio a fin. A primera vista, ni las olas eran muy buenas ni ellos parecían grandes surfistas. Pero daba igual. Al girarme para mirarle a Él, vi que también tenía una sonrisa dibujada en su cara. Aquellos dos valientes nos contagiaron sus risas y esas caras de felicidad… y nos hicieron reafirmarnos en la idea de que algo no tiene que ser perfecto para que a ti te haga feliz. 

Entraron al agua y sí, era la escena perfecta para una foto, cuatro personas en kilómetros y kilómetros de playa. Dos disfrutando dentro del agua, dos disfrutando en la orilla. De repente, un pensamiento apareció que me hizo desistir y apartar el dedo del disparador. Me iba a ser imposible reflejar toda la emoción a la que estaba asistiendo así que, simplemente, disfruté del espectáculo.

Más tarde, aprovechando que teníamos la playa para nosotros, dimos un largo paseo. Es increíble el encanto que puede tener una playa en un día nublado.

En analógico

En digital

Esa bruma no nos dejaba verlo pero estábamos frente a Dover, separados por kilómetros de océano, en la última playa del continente; deseando llegar al otro lado, pero disfrutando de estar allí.

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