THE WAN DIARIES: Página 12 - Irlanda (I)

Despertar

Ring of Kerry, Suroeste de Irlanda

(Texto: Ella y Fotos en analógico: Él y Ella)

A veces es mucho más lo que se ve mirando hacia adentro que abriendo los ojos. Estás en un sitio que te asombra a cada paso que das: un valle que atraviesa una serpenteante carretera y que deriva en una cordillera que no tiene fin; un frío lago con  un fondo montañoso que parece pintado a pocos metros de la carretera; o unas flores que enmarcan unas casa en un pueblito de postal. Pero extrañamente, por una razón u otra, miras un poco más cerca, como hacia adentro, y ves  algo, una historia que no esperabas, que te hace agitar la cabeza y despertar. Pero… ¿y si ya estás despierto?

[…] But you’ll feel better when you wake up

Swear to God I’ll make up 

Everything and more when I get back someday 

This is more than just a phase, love 

Shooting stars all break up […]

EDEN / WAKE UP


THE WAN DIARIES: Página 11 - Cíes (y III)

La isla que fui

Isla Norte de las Islas Cíes, Vigo, Pontevedra, Galicia - Abril 2016

La #expedicioncies de www.expedicionpolar.com

(Texto y Fotos en analógico: Ella)

La isla que fui es lluvia. Y niebla y neblina y bruma. Es abrazos a amigos. Es abrazos fuertes a grandes amigos con hijos en brazos y caricias en la cara a niñas con grandes ojos. Es tímidas miradas a gente nueva. Es retomar conversaciones empezadas meses atrás. Es hablar de todo y de nada y sentirse cómodo. Es pisar peces holográficos. Es esperar a que deje de llover.

La isla que fui es agua gris, verde y azul. Llegar, llover, mirar hacia arriba, abrir la boca, sacar la lengua y sentir gotas de lluvia fresca. Volver a ser.  Sentirse grande y pequeño a la vez. Sentirse solo y parte. Sentirse. Sentirse una isla. O una casa. O meter un animal en una casa y ver que es el habitante para el que fue construida.

La isla que fui es mirar hacia el cielo aunque esté oscuro, aunque haya nubes y ver estrellas o imaginarlas. Es escuchar risas y oír cómo se pinta con luz y lo que se ríe pintando con luz. Es andar entre helechos, sobre rocas, pisar arena, meter los pies en charcos y mojarte hasta los huesos. 

La isla que fui es sol. Es cambiarte el calzado, seguir caminando, pararte en un banco y esperar. Subir a un alto y estremecerse. Por el viento, por las vistas, por estar allí. Es más lluvia y correr. Volver a ser lluvia y comer quelitas mallorquinas y atisbar un poco de sol. Seguir caminando pisando charcos y buscar un lugar desde donde encontrarte con el atardecer. Seguir empapada y darte cuenta de que ya no tienes ningún calzado seco.

La isla que fui es agua, arena, viento, un faro, dos faros, compañía, búsqueda, silencio, conversaciones. Es café de puchero, empanada gallega y sopa que sabe a gloria después de una tarde fría. Es una tímida petición para que la musa se haga partícipe. Es flores en las manos y sirenas a la deriva. 

Saludo a alguien de pasada. Sonrío. Camino. Barro; luego hierba; luego madera; luego arena y pedazos de conchas que se clavan en las plantas de mis pies. 

Y fui agua y más agua. Cálida y fría. Y ya no tan fría. Un pie, una pierna, la espalda, el cuello y sumergirse. Sentir todo el frío del Atlántico y toda la libertad que caben en los poros de la piel. Fría pero cálida. Libertad.


THE WAN DIARIES: Página 10 - Cíes (II)

La isla que somos II

Isla Norte de las Islas Cíes, Vigo, Pontevedra, Galicia - Abril 2016

La #expedicioncies de www.expedicionpolar.com

(Texto y Fotos en analógico: Ella)

Decía en el post anterior que la palabra explorador cobraría un sentido más completo que nunca: exploramos y buscamos con Eva y con Fernando, cada uno con su manera de mirar y hacernos buscar. Y con Álvaro, quien nos animó a que indaguemos en los comienzos, en los orígenes para llegar a la esencia y así comprender de verdad. Hablaba de fotografía pero es algo que se puede aplicar a muchas cosas, entre otras, uno mismo. 

Cuando el tímido sol de Abril se dejó ver, los azules y los verdes cobraban otro sentido. Parecía que además de las nubes, también se levantaron los ánimos. Y aún nos quedaban dos días de explorar una isla que sería únicamente para nosotros.

Para cada uno de nosotros, isla significaba algo diferente y debíamos trabajar en ese concepto, buscando la foto que nos inspiraba ese pensamiento. Según pasaba el tiempo, cada uno iba cerrando su búsqueda y llegando al final. 

Buscamos durante dos días en un lugar idílico para llevar a cabo ese trabajo: naturaleza en estado puro y un grupo de personas dispuestas a llegar a su propia isla.

Después de mirar con detenimiento los dos carretes revelados, he visto que hay algunas desenfocadas, otras subexpuestas, prueba de que no puse la atención necesaria en las tomas. Sin embargo, recuerdo esos momentos perfectamente, quizá mucho mejor que otros y creo que no es casualidad. Por la conversación, por lo que me estaba haciendo pensar, por que eran cosa de un instante especial. Fueron momentos que pillaron a la parte del cerebro que uso para poner los ajustes de la cámara pensando en otra cosa, probablemente en recordar esos momentos más allá de sacar la foto. Soy despistada por naturaleza y me pasan estas cosas, pero esos momentos se me quedan en el alma, y de ahí no se borran.

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